Hombre blanco, mujer negra
Hace tiempo que me pregunto por qué todavía a estas alturas del siglo XXI, el paradigma representativo, la marca de identidad nacional, el rol ejemplar de los Estados Unidos de América es: un hombre blanco.
Tranquilos, no voy a entrar aquí en la ya tediosa -aunque como dice la coletilla religiosa "justa y necesaria"- y tópica digresión sobre el machismo y el racismo. Aunque me temo que eso es lo que define la esencia de esa pregunta que hace tiempo me abochorna como ser humano y que justifica el escaso respeto que me merece el país que presume de dirigir el mundo. Pero lo que más me revuelve la sangre es que venga luego un país muy europeo, muy pionero en igualdades y muy 'serio', y le dé el premio más serio de los premios a Bob Dylan, varón, blanco y al parecer personaje representativo y culminación literaria de USA.
Dylan, el proscrito judío con vocación de trovador errante, símbolo del american cutre-way of life y rebelde sin causa, enfant terrible titular en los esquemas -cortitos y elementales- de la 'cultura yanki'... Mr. Dylan , un multimillonario famosísimo, espabilao y vocacionalmente descarriado que siempre supo estar donde había que estar en ese momento. Dylan, nacido en 1941 y premiado con el nobel de literatura en 2016.
Seré benevolente y pensaré que la Academia Sueca intentó paliar o compensar con un gesto surrealista el haberse olvidado de Maya Angelou, hembra, negra y una de las más notables poetas de Estados Unidos, con un curriculum para nobel de Literatura incomparable, pero que se les olvidó reconocer universalmente a pesar de su valor paradigmático, representativo, marca de identidad nacional y rol ejemplar de los otros Estados Unidos... En 2016 aquella luchadora, escritora, poeta, cantante y activista contra la desigualdad abismal entre blancos y negros, ricos y pobres. Autora de siete autobiografías, tres libros de ensayos y varios libros de poesía. Actriz, bailarina, directora o productora, en una larga lista de musicales, obras teatrales, películas y programas de televisión que fueron relevantes durante más de 50 años, con una buena colección de premios y más de cincuenta títulos honoríficos... en 2016, Maya llevaba ya tres años muerta.
Y bien sabido es que La Real Academia Sueca no da premios a los muertos... Salvo que sean muertos vivientes.
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